Paternidad y rock&roll: Hijo quiero una guitarra.

Recién nos habíamos enterado de que María estaba embarazada cuando, en una de esas noches de primeros sudores y desvelos, mientras la futura mamá dormía, recordé el cerdito que había estado llenando de monedas durante un par de años con dedicación y alevosía pensando que, de sus carnes, saldría una guitarra.

Allí seguía, en el estante, disimulando pues se estaba oliendo la tostada, como dice Joaquín Reyes. Me levanté de la cama y le pregunté que qué iba a hacer ahora con ese dinero, “¿gastármelo en pañales? ¿cómo c***nes me iba a comprar una guitarra con la que se nos venía encima?” sopesé al animal, le di vueltas al asunto, paternidad, responsabilidad, gastos, ser un buen ejemplo, formalidad, madurez y todos los etcétera que fueran apareciendo. El cerdo ya sabiéndose lleno, por lo tanto en el camino del matadero, me miró por fin, con cara de macarra y me escupió que qué padre se las podía dar de rockerito ante sus hijos sin una guitarra decente, ¡Pah! “¡mátame ya bestia!” me dijo.

Efectivamente, a la mañana siguiente se lo conté a mi novia “¿y eso te dijo el cerdito? Me habías preguntado a mi y te hubiera dicho lo mismo pero sin escupirte” Y en ese mismo momento murió el animal contra el suelo, como mueren todas los de su especie. Bendita sangre la del ahorro. Recogimos las monedas y billetes y me fui directo click here a Adrían a comprarle la Telecaster que siempre me enseñaba y que sabía que algún día sería mía. Efectivamente, me la llevé con su funda dura y todo y en ella, aparte del preciado objeto, portaba una buena ración de amor por la música que tanto me ha dado y aun me da, de lealtad a un estilo de vida tan vital como para compartirlo con los míos hasta la última nota, muchas nuevas canciones y melodías y sobre todo, si te sirviera hijo, el ejemplo del que no abandona su senda.

Foto: Javier Tejada.

Foto: Javier Tejada.

Con esta guitarra monté una de las bandas mas divertidas que he tenido en todos estos años, “Dos Caballos” con Juanma, Sánchez y Paco. Rollo instrumental, a disfrutar.

En casa no nos han faltado pañales, ni ropa, ni pan para la cena o para tomar unas cañas en el bar de la esquina y a mi wacho le puedo decir que lo que me gustan son sus ojos y que algún día, si no le da por tocar la batería, aquí tiene el instrumento que trajo bajo el brazo para desatar sus pasiones como, cada vez que me junto a tocar con ella y mis amigos, hago yo.