Trazos de una biografía.

Hace muchos años vi un documental sobre Elvis Presley, cogí una guitarra que tenía mi madre guardada en un armario y empecé a hacer el mono con ella, rompí una cuerda pero aun bailé un rato mas, como un auténtico rock star. Vi el documental hasta el final y la guitarra ya nunca mas volvió al armario.
Años mas tarde, allá por el ´95 me compré mi primera guitarra eléctrica con un amplificador que tenia la opción de sonar con pilas, trabajé de camarero en la feria para pagarla. Me costó 10.000 pesetas.
En mi barrio un amigo sabía que tenia instrumento y me dijo que si quería entrar en una banda, haríamos punk. “vale” le dije. No duramos mucho pero ya me había metido el veneno del local de ensayo. Esto era el ´97. A finales de ese año subiría por primera vez a un escenario con mi banda querida, el Koyote Cojo. Hacíamos pop-rock-reagge, lo que nos salia del cuerpo, todo canciones propias.
Cuando llegué a Albacete, con 20 años, estuve perdido hasta que conocí a dos tipos con los que acabaría montando Barfly, un trío de rocanroll sin orden ni concierto click here que fue mas una manera de estar en el mundo que una banda para sonar, la hicimos para sobrevivir y sobrevivimos. Los vínculos que tenemos los tres nos harán envejecer queriéndonos siempre.
Fuimos durante un rato la banda de Honky Tonky Sánchez, cuando decidió mostrarse al mundo. Conocer a este tipo fue un antes y un después, a él le debo, el traje y alguna canción pero sobre todo la brújula que metió en mi bolsillo y que uso mas de lo que quisiera en el bosque de la noche oscura del alma.
Viví en Irlanda una temporada y allí empecé el Babyhannah´s Album, con músicos que están en mis altares, fui un irlandés más. Lo terminé entre Carabanchel y Albacete, nació mi primer hijo. Un sello independiente editó el disco y lo rulé por ahí. Nació mi segunda hija y edité “Caballero” lo rulé aun mas.
Un buen día dejé el trabajo para dedicarme de lleno a la música. Me crucé con Marlango,  ahora voy con ellos en su gira y estoy preparando el tercer trabajo. En diciembre esperamos al tercer niño.
Esto es un no parar, por eso continuará…