Caballero.

Grabado  en las grietas que dejan las rutinas del día a día y sobre todo, la noche, en el estudio de Rafael Caballero Marín. No es coincidencia el nombre del disco con el del productor. Desde que entré por su puerta hasta que salí con el pan debajo del brazo, éste abrazo, vistió, vivió y trabajo las canciones como si fueran suyas llevándolas al lugar donde están hoy. Su gusto y dedicación ha sido tal que no podía  llamarse de otra manera.

Con este nombre ademas quiero hacerle un homenaje a la figura del productor, a la sombra, al titiritero que es, siempre, el que le pone la sal a la pasta y el punto exacto de cocción. Con Caballero entro en otro salón en lo que llaman “proceso creativo”. Existe un cambio con respecto al Baby´s, claro. Aquí estamos dos tíos y las colaboraciones de Alberto Sánchez (Mr. Miau), metiendo guitarras y steel en Alleluya  y Mariglo Sánchez con sus imprescindibles trompetas.

También participa mi hija Martina, que con un año, mas de un día me ha acompañado al estudio. Una mañana, en una de esas grietas de las que hablo, nos juntamos Rafa, ella y yo escuchando las voces del “Alleluya”, sin convencernos ninguna de las tomas. Venga vueltas y venga vueltas con la voz. Hasta que Rafa dijo “coge a tu chiquilla y canta” y así lo hicimos. Yo cantando y ella jugando con los cables. En un momento metió un gritillo y Rafa me indicó que siguiera cantando. Al terminar claro, yo estaba mas emocionado que el que ve morir al guapo del culebrón. “La tenemos” sentenció.

La música y los alleluyas de esta canción son de HT Sánchez. Hace muchos años escribí los primeros versos pero no conseguía hacerme con ella, pues le dije a Sánchez que si no le ponía letra él lo haría yo. Para terminarla tiré de Antonio Machado y su “poeta triste y pobre”, José Hierro y su “corona de laureles secos” y JR Jimenez para el estribillo, “el recuerdo se va por mi memoria larga”.

“Leo” apareció del tirón en una carrera que me dí por las afueras de mi pueblo. Era un encargo de Enrique Leal para su corto “El secreto de las palabras” que versa sobre la pedagogía Waldorf, producida por las asociación educativa “La Colmena” donde felizmente asoma mi familia. Leo y todos los niños y niñas de la asociación inspiran esta canción.

“Brindemos amigos” en realidad se llamaba “Mi única fe” pero para no juntar en la contraportada tantos Alleluyas y tantas únicas fes, para no parecer un disco de Radio María, decidimos cambiarle el nombre. La escribí para cantársela a mi novia el día que nos casó Honky Tonky Sánchez por lo criminal.

“Vendaval” abre el disco. Nació sin estribillo. Rafa me dijo que le buscáramos uno y ahí me vi deshaciendo lo hecho para encontrar el famoso click. Con la sonoridad y los coros que metimos descubrí una canción nueva.

Con un solo verso que te remueva-conmueva de cualquiera de estas cuatro canciones, ya los por qués tendrán su respuesta.

 

 

 

Babyhannah´s Album


2010 queda lejos pero no tanto como para no ver en el horizonte de la memoria el día que empecé a grabar el “Babyhannah´s Album” en Skibbereen, Irlanda.

Que viajar ensancha la mirada es algo que ya sabía y que allí la música es la cerveza nuestra de cada día era algo que me habían contado, lo que no era consciente hasta que punto suspensivo.

El nombre lo cojo del Pub donde María y yo caímos de pie entre un grupo de paisanos acogedores y vividores que nos abrieron el paraguas de su noche a noche para mirar la lluvia constante y relajante. Nos invitaron a vivir donde cantan los irlandeses, donde beben, donde viven, donde nace su melancolía y su risa.

Uno de los paraguas que nos refugió fue el de Mick Collins el músico más grande en el cuerpo más pequeño que he conocido. La primera vez que le vi tocar el bajo sentí que todos los cabos sueltos de mi interior, por fin, convergían. “Mick graba conmigo por favor”.

En su corazón inmenso no cabe un no a una canción. Me llevó al estudio de Laurie, en un lugar privilegiado, en una colina sobre un lago. Irlanda iba descorriendo sus cortinas dejando pasar la luz.

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El mismo Laurie se ofreció como batería y llamo a su amigo Nial para meter el dobro. Lo hicimos sin ensayar, simplemente tocando con la luz roja del Rec encendida. Una Semana Astral me gusta pensar.

Como somos hijos del camino, regresar tuvimos antes de tiempo (o quizá justo a tiempo) y en la mochila me traje mas vida vivida junto a mi persona favorita, amistades solidas como faros en el acantilado y he de decir que cierta sequedad en la boca por la falta de buena cerveza. También volvieron conmigo las bases de lo que aun estaría por llegar y que hoy es mi primer disco.

Han pasado tantas cosas desde el aterrizaje que los cabos que convergieron en su día, amenazaron muchas noches con soltarse, incluso en noches sin tormenta.

Buscando el lugar donde continuar lo empezado llevé las canciones a sitios donde nunca debieron estar, lugares equivocados, como fieras en un zoo. Llegaron a estar ociosas, forajidas sin trenes que asaltar, se volvieron peligrosas, amenazaron con desaparecer. Canciones sin terminar, sin sonar, son humo después de un incendio y yo necesito la selva de sus acordes para vivir, para ver pasar los trenes.

En la necesidad de seguir apareció Honky Tonky Sánchez (que siempre ha estado) con el mapa de cómo llegar, acompañándome hasta el final, si en esto del rock y sobre todo del roll, hay algún final. Me dio su hombro y su cordura para sacar el aliento que necesitaba. Con la fuerza ya imprimida y con María en estado de gran esperanza, José Manuel Mora, abrió para mi sus tardes de sábado y su estudio para ayudarme a poner la voz como se tiene que cantar y de paso grabar unos pianos con Kino en “Sueño de rocanrol”. Pues como en un sueño, al otro lado del teléfono Quique González Moncayo, KingKong, resolvió el enigma de donde grabar llevándome a su estudio de grabación en pleno Carabanchel, involucrándose hasta la médula, poniendo en el asador sus arreglos de guitarra, su tiempo y a sus compañeros, Sergio Jiménez (el Litel), el Negro, Dani Pinela y a Josué Santos al que estaré eternamente agradecido por la infinita musicalidad con la que ha vestido las canciones con sus pianos y sus hammon (me permito un capítulo aparte sólo para él, quienes le conocen y le han oído me lo permitirán).

Mariglo Sánchez y Rosendo Romero finiquitaron los arreglos con sus trompetas y sus armónicas respectivamente, bajo la batuta de Quique. Ya estábamos a punto.

Pero lo mejor, como siempre, llega sin avisar, pues aun faltaban un par de semanas. Ocurrió en plena primavera de este año 2013, a punto de terminar de mezclar. Va María y se pone a dar a luz en una inolvidable noche de luna llena a Mario que, con su primer llanto, nos cantó la mejor canción que habíamos oído nunca. ¡Alegría!

Desde ese día hasta hoy Sánchez coge definitivamente las marras y junto con Litel termina el disco, mientras yo paseo y me embobo con el muchacho y su mamá.

Bueno pues esta ha sido la breve historia de ocho canciones durante tres largos años y para cerrar este capítulo presentación, decir que los músicos que participan en el Baby´s son de lo mejor que he conocido y que sin ellos no hay tu tía, que soy un tipo afortunado y que el resultado final con la mezcla y masterización dan plena autoría de la obra a Litel y a HT Sánchez por sus horas, su pasión y su gran hacer mientras yo enmudecía ante el resultado.

A todos ellos gracias y a ti que ahora lees esto bienvenido, bienvenida al Baby Hannah´s en en el sur de Irlanda, al oeste de Albacete, en pleno Carabanchel.