Dicen que Albacete es una ciudad de paletos, dicen.

Una de las frases mas recurrentes que se utilizan en mi pueblo cuando hablamos de algo relacionado con la cultura del lugar, de los márgenes que esta abarca, de las opciones que existen, de los nombres que se mueven en ella, es a modo de queja estática la de “es que esto está lleno de paletos”.

Bien hablemos de paletos. Parto de la base que me gusta esta palabra, paleto, me gusta mas que pijo, que moderno, por supuesto me gusta mas que “cool”. Cuando se nombra es como si se pretendiera meter en un cubo de mierda todo lo que a nuestro juicio, no está a la altura o de algún conocimiento o actitud, pero sobre todo al decirla es como si el hablante se librara de padecerla y todos los demás no.

Tengo muchos conocidos en esta ciudad a la que me gusta llamar pueblo por la cercanía que permite en los afectos, como en los pueblos, con la dualidad esta que tanto nos gusta destacar “para bien y para mal”..y de todos ellos no conozco a nadie que pueda decir que es un paleto o una paleta en el sentido negativo que vengo a discutir. Conozco gente en esta ciudad mas potente que la moto que lleva el mas rápido del circuito. Por supuesto puedo presumir de amigos que son auténticos turbo-diésel y amigas que con sus trenzas amarraban mas de un barco.

En los círculos que me muevo hay gente que se traga de un bocado la quinta avenida de Nueva York, la diagonal de Barcelona, que dejan la Gran Vía en una calle adyacente a sus talentos. Diseñadoras, músicos, barmans, tramoyistas del día a día, huertanos, maestras, fotógrafos, periodistas, doctoras, promotores musicales, bailarines, peluqueros, humoristas, graffiteros, pintores de brocha gorda y fina, don nadies de la vida, lo que quieras. Y click here luego los colectivos: La Casa Vieja, La Colmena, Maná, Ecologistas en Acción, Curba, AMIGA, Ambientea y los que me dejo. Esta ciudad arrastra su talento por donde mires. (No me gusta identificar la profesión con la persona, como no entiendo identificar la enfermedad con la misma, pero valga para lo que vengo a decir) Lo que ocurre es que como no consigo llenar la sala en la que toco o la galería en la que expongo, o que la gente no entiende las pintas que llevo puestas, resulta que esto está lleno de paletos.

Recuerdo no hace mucho una cafetería de barrio hasta la bandera en un recital de poesía, ¡de poesía! (editan mas poetas en Albacete que en Buenos Aires le oí decir a un amigo que conoce el patio de los versos sueltos) “pero si eso no lo lee nadie” pues no cabía un alma y tuve que tocar subido en una caja de cerveza. Claro pero digo yo que no todos serían una banda de paletos que se habrían confundido y se pensaban que había fútbol, y ojito con el fútbol no me toquen a Maradona.

Todo esto lo vengo a escribir porque el otro día, uno de los que va cerrando el verano, toque en un festival de gente de mi pueblo. Angelus Apatrida, Chucho, Burrito Panza y Cuerda y es que por mas que miraba no les encontraba la boina a ninguno y por su puesto, en el aforo, digo yo que algún idiota habría, no lo puedo negar, aunque para idiota el que se viste todas las mañanas con mi ropa, pero paletos, esos paletos de los que se habla cuando a uno lo le cuadra la cosa, pues que no vi.

Igual se fueron todos a Madrid.