Barcelona es bona para los que no abandonan.

Enojé a un inglés llamándole irlandés, se fue. Se molestó una señora cuando dije que en la portada iba a salir un negro, ella opinaba que se debe decir “gente de color”, también se fue mandándome a Albacete que, por el tono en que lo dijo, parecía que quería decir “a la mierda”, y a tres chavales que allí estaban de casquera, después de dedicarles la siguiente canción e intentar hacerme con ellos con capote de hule y ver que seguían con su tole tole mientras el resto de gente estaba calladica en sus sillicas, les pregunté a bocajarro si en el teatro hablaban también. Uno, el del medio, me dijo que nunca iba al teatro. “ah claro” respondí, “ahora lo entiendo todo”. También se fueron.

Aun así se quedaron unas cuantas amigas de Elena y de Laura, algún amigo también, Antonio, Joel y claro, Lucas que es el dueño del Guitarras con sus asiduos. “Como siga esto así el que se va soy yo” pensé…pero las canciones encontraron su sitio y las risas también.

Nada es como esperas, un día estás en la parada del autobús y te llega una canoa llena de indios que te acercan a tu barrio. Sería que jugaba el Atletico, vete a saber, igual un día, sin esperarlo, van y ganan la copa de Europa.

Mientras tanto seguiré viajando con mi plan en la frente, que no es otro que el de estar con la gente y que no se vayan y si lo hacen, que los que queden arropen como lo hicieron en el Guitarras click here XXIII. A Lucas le dio la risa “macho, me vacías el bar” – “te lo vicio, te vicio el bar”- le digo. Es lo que tiene el show. Pero es extraño en tierras de mi querido Albert Pla, venga uno de Albacete a alterar. Las que habrá tenido que pasar el amigo.

Lo mejor es viajar contigo y con los que nos encontremos por el camino y en las autopistas de pago. Para evitar esto último cogimos una nacional y paramos en una playa de Sitges donde podían bañarse los perros. Menuda jauría, para una vez que nos dejamos a Traza...se bañaron los menores de cuatro años y la mamá, espaldas mojadas antes de cruzar la frontera y hospedarnos cerca de la Transitada Familia, “catedral en obras como mi corazón” que podría rezar alguna canción. Hoy no, hoy los andamios los tengo repartidos entre mi espalda y las ganas de fumar, quizá en algún que otro muro que amenaza con derrumbarse justo cuando me paro a pensar “¿quien se fue? ¿quien quedó? ¿quien soy yo?”

Un tipo bien acompañado. Paz, Martina, Mario, Maria, Elena, Antonio, Matilde, Laura, Joel, Martí…que quizá, si se van, será a por mas hielo.

Ola de calor en Barcelona.

 

Reflexión final:

El inglés se fue, los que no van al teatro también, ellos sabrán con sus humores…pero aun me quedé pensando si a esa música que tanto me gusta y que tanto abarca se le puede cambiar el nombre por música de color en vez de música negra…no se, no suena tan mal al fin y al cabo.