Algún pájaro volará

Cuando se propone una fecha para un concierto, miro el almanaque desde arriba, disimulando, deseando que no coincida con ningún funeral. Nada previsto, en principio todo el mundo sigue en pie, incluso yo mismo. El aire continúa soplando y digo que sí y como siempre, en el santoral de los ateos, sin que nadie lo sepa, se atusan los bigotes y se pintan las uñas con delicadeza. Es este soplido para secar la presumida pintura el mismo con el que silbo yo la tinta invisible de mis partituras. Esa noche será mejor que me sepa el guión pues el santo tiene que corear al menos un par de estribillos conmigo.

La más cercana es el próximo viernes 18, en el Fotomatón de nuevo, y es por esto, por repetirme como el ajo en el mismo espacio, por lo que he llamado a unas amigas y a un enemigo íntimo para que escriban las notas esa noche, tras el nombre que anuncia esta web.

Es un festival que monta mirolloeselindie y mi amiga Elena Rosillo. Me dan la oportunidad de sumarme a su cartel en el día de los acústicos, ¿todo el mundo sigue vivo? bien click here pues vayamos a tocar.

Ya digo, por no repetirme, esta vez voy con compañía y la idea es  caer a Tierra, sonar con la austeridad de un enterrador pero la fuerza de chiquillo que sale del colegio, envolver las canciones con las telas justas para enseñar sus pieles y que brillen casi desnudas, dejarme los abalorios en la vitrina. Dobro, trompeta, guitarra y batería en mínima expresión. Ferre, Mariglo,Rosi, yo.

Dibujo en el imaginario, mientras camino por las sendas de la ciudad, atendiendo a las señales y los semáforos, los pasajes del show, el cancionero que enseñaré y los vestidos que llevaran esa noche. Estos revolotean en mi cabeza como un pájaro en la cámara de una casa de campo. Buscan el hueco entre golpes y sencillas rutinas. Es uno de los muchos pájaros que tengo en la cabeza, pero sé que este volará, siempre lo hace, despereza sus alas justo cuando miro el calendario y aun nadie se a muerto, en ese momento, extiende sus alas y es al pisar el lugar donde te ponen a cantar cuando, tras posarse en el poyete de la ventana muestra su vuelo.

Y efectivamente, me recuerda que aún seguimos vivos.